Girasol, gira, gira...

Eres esa gota de rocío que acaricia la gramilla.
Eres esa risa contagiosa que te dignifica.
Eres esa persona tierna que conquista corazones.
Eres  impulso y luz para el motor de mi vida.
Es aquí que la luna corre a la noche
para el amanecer de un nuevo día.
Es aquí que el presente se transforma en pasado
en la escritura de esta hoja de vida.
Y ahí estabas, paciente y quieta,
esperando que nuestras miradas se cruzaran,   
luego de transitar por ese pasillo mágico     
el cual no sabíamos que depararía al final del camino.
El corazón palpitaba cada vez que el brillo de tus ojos   
se chocaba con los míos y asomaba en ambas una amplia sonrisa.
Y ahí estaban  esas palomas curiosas que deambulaban    
junto a la ventana para hacernos compañía.
Y ahí estaban esas estrellas caprichosas  
mostrándose en la inmensidad etérea            
o jugando a la escondida entre nubes y nebulosas.
Y ahí estaba yo, siempre que podía, masajeando tu espalda    
 para ayudarte a abrir las alas y volar al infinito.
Y ahí estaba yo, incrédula en ver que ese día llegaría.
Y ahí estabas tú, mimosa, para aprender juntas  
 a decir te quiero a tiempo.
Y hoy, a la distancia infinita te doy gracias mamá       
 por el aprendizaje de vida vivida y el porvenir.
Y hoy, cual girasol en flor giro, giro, giro      
al son de los rayos de luz de mi regente, el astro rey,            
en busca de escribir ya una nueva historia en mi libro de vida.

Setiembre llegó...

El despertar del día se hace cada vez más madrugador en estos lares sureños, pronto llegará el Equinoccio de Primavera para quienes vivimos en el Hemisferio Sur y disfrutaremos por un tiempo de muchas más horas de claridad desde el amanecer hasta el anochecer.
Ya se respira aroma a flores de lavanda y las abejas revolotean buscando saciar su sed con el néctar, polinizar y alimentar a su majestad la reina…
Los pájaros deambulan de un lado a otro procurando preparar sus nidos y alimentos para sus crías, o se posan en alguna rama segura para deleitarnos con su canto trinero.
La naturaleza empieza a regalarnos un arcoíris de colores, motivador para cual vasto artista plástico que procure recrearlo en un lienzo, en una foto, en un tapiz, en un tallado de madera u otra forma de expresión manual, como la orfebrería o la cerámica.
Es época de estar más alegre, de cantar y bailar al son del viento, de las olas, de las sombras juguetonas que nos regala el astro rey; época de recorrer el campo, los parques en busca de alguna especie animal que da sus primeros pasos o asoma en el vientre gestante de su madre.
Podría decir que pronto las calles y plazas se colmarán de niños y niñas correteando atrás de una pelota, jugando a la escondida, a la mancha, al trompo, a las muñecas, a la casita, a la rayuela,  remontando cometas, aunque los tiempos han cambiado y ya son otros los intereses en la infancia, otra la situación social u otra la situación familiar donde pocos ejemplos vemos de lo antes mencionado.

De todas formas, disfrutemos siempre que podamos en familia, con los amigos, con las mascotas, con quienes sintamos agrado o necesidad… y  ante una situación difícil o incomprensible, esbocemos una sonrisa amplia, tan amplia hasta llegar a reír… reír a carcajadas… que hace bien al alma.

VUELTA AL CAMINO...

    Hoy retomo el contacto a través de este espacio virtual para compartir contigo, amable lector/a una nueva etapa en mi Vida, con nuevos a...