Girasol, gira, gira...

Eres esa gota de rocío que acaricia la gramilla.
Eres esa risa contagiosa que te dignifica.
Eres esa persona tierna que conquista corazones.
Eres  impulso y luz para el motor de mi vida.
Es aquí que la luna corre a la noche
para el amanecer de un nuevo día.
Es aquí que el presente se transforma en pasado
en la escritura de esta hoja de vida.
Y ahí estabas, paciente y quieta,
esperando que nuestras miradas se cruzaran,   
luego de transitar por ese pasillo mágico     
el cual no sabíamos que depararía al final del camino.
El corazón palpitaba cada vez que el brillo de tus ojos   
se chocaba con los míos y asomaba en ambas una amplia sonrisa.
Y ahí estaban  esas palomas curiosas que deambulaban    
junto a la ventana para hacernos compañía.
Y ahí estaban esas estrellas caprichosas  
mostrándose en la inmensidad etérea            
o jugando a la escondida entre nubes y nebulosas.
Y ahí estaba yo, siempre que podía, masajeando tu espalda    
 para ayudarte a abrir las alas y volar al infinito.
Y ahí estaba yo, incrédula en ver que ese día llegaría.
Y ahí estabas tú, mimosa, para aprender juntas  
 a decir te quiero a tiempo.
Y hoy, a la distancia infinita te doy gracias mamá       
 por el aprendizaje de vida vivida y el porvenir.
Y hoy, cual girasol en flor giro, giro, giro      
al son de los rayos de luz de mi regente, el astro rey,            
en busca de escribir ya una nueva historia en mi libro de vida.

2 comentarios:

Gracias por tu aporte.

VUELTA AL CAMINO...

    Hoy retomo el contacto a través de este espacio virtual para compartir contigo, amable lector/a una nueva etapa en mi Vida, con nuevos a...