Setiembre llegó...

El despertar del día se hace cada vez más madrugador en estos lares sureños, pronto llegará el Equinoccio de Primavera para quienes vivimos en el Hemisferio Sur y disfrutaremos por un tiempo de muchas más horas de claridad desde el amanecer hasta el anochecer.
Ya se respira aroma a flores de lavanda y las abejas revolotean buscando saciar su sed con el néctar, polinizar y alimentar a su majestad la reina…
Los pájaros deambulan de un lado a otro procurando preparar sus nidos y alimentos para sus crías, o se posan en alguna rama segura para deleitarnos con su canto trinero.
La naturaleza empieza a regalarnos un arcoíris de colores, motivador para cual vasto artista plástico que procure recrearlo en un lienzo, en una foto, en un tapiz, en un tallado de madera u otra forma de expresión manual, como la orfebrería o la cerámica.
Es época de estar más alegre, de cantar y bailar al son del viento, de las olas, de las sombras juguetonas que nos regala el astro rey; época de recorrer el campo, los parques en busca de alguna especie animal que da sus primeros pasos o asoma en el vientre gestante de su madre.
Podría decir que pronto las calles y plazas se colmarán de niños y niñas correteando atrás de una pelota, jugando a la escondida, a la mancha, al trompo, a las muñecas, a la casita, a la rayuela,  remontando cometas, aunque los tiempos han cambiado y ya son otros los intereses en la infancia, otra la situación social u otra la situación familiar donde pocos ejemplos vemos de lo antes mencionado.

De todas formas, disfrutemos siempre que podamos en familia, con los amigos, con las mascotas, con quienes sintamos agrado o necesidad… y  ante una situación difícil o incomprensible, esbocemos una sonrisa amplia, tan amplia hasta llegar a reír… reír a carcajadas… que hace bien al alma.

1 comentario:

  1. Septiembre llegó, y en un suspiro casi se ha ido.
    Mi amiga del sur lo vive radiante de sol, de flores y pájaros en plena algarabía.
    Que alegría refleja su semblante, puedo ver en ella a la Abuela sonriente disfrutándolo todo con una aromática taza de café. O quizá es de mate? Da igual, el ambiente es el mismo: Felicidad!

    Nosotros, en el Hemisferio Norte, nos disponemos a recibir el otoño, con sus días cada vez más obscuros, cortos y fríos...

    Quizá indiquen tristeza y soledad. Ya no habrá flores, ni abejas ni siquiera pájaros...

    Pero no!! No son días grises, son días que incitan al recogimiento.
    Son invitaciones esperadas para reunirse puertas adentro, con humeantes tazas de chocolate; grandes y pequeños dispuestos a escucha relatos de misterio, para los que el ambiente frío y azul resulta especialmente propicio.

    Ya lo ves Abuelita, tú en tu rinconcito Sur de nuestra América disfrutas de días de sol, yo, en mi espacio Norte, de días de lluvia, extremos diferentes pero sólo en apariencia, porque al final, la VIDA como sea que se vista... Resulta ser maravillosa!

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VUELTA AL CAMINO...

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