Cada 8 de marzo desde hace años se conmemora el Día Internacional de la Mujer.
Cada ser en la Tierra que se sienta mujer, que se quiera mujer, que se identifique mujer merece celebrarlo con el máximo de los honores que dan el respeto, la solidaridad, el cariño de sus semejantes, ya sea familiares, amigos, compañeros de trabajo (hombres y mujeres sin distinción).
Suele darse a la mujer un sin fin de obsequios, de los más simples como un beso y un gesto de cariño, hasta aquellos que simbolizan un sentir y poder adquisitivo material...
Me conformo con el saludo y una "cadena" de rosas, de esas rosas que a mi ser interior trasmiten el amor de una madre, de esa Madre Celestial y de esa madre especial que en estos años de vida transcurridos, ahora me acompaña con el recuerdo de su esencia, de su risa contagiosa, de su andar cargado de sueños y otros objetos, que iban y venían para ser atesorados ahora por otros seres especiales que saben valorar ese nuevo destino; mujeres también ellas...
Así que a ti MUJER te digo: cuando amanezcas este 8 de marzo y te enfrentes al espejo, recuerda que quien está mirándote eres tu misma, con tus virtudes y defectos, con tus aciertos y errores, con un día que amanece para seguir como hasta ahora o dar el paso y aceptar con entereza el nuevo desafío que se te presenta.
Disfruta, sola o en compañía, que respiras un nuevo día y si no es posible que recibas ese ramo de rosas, tienes la oportunidad de "visualizarlo" como te gustaría que fuera, "sentirlo" entre tus manos y "percibir" su aroma en los ambientes que te encuentres... que cada día sea tu 8 de marzo... que cada día puedas celebrar ser mujer!!!