Dicen que llegó el
Equinoccio, tiempo de equilibrio y contrastes entre los hemisferios geográficos
terrestres.
El Sol y la Luna
danzan al unísono en el tiempo, conjugados en la construcción de un nuevo año
astrológico. El Sol recibe a la Luna en todo su esplendor, cual padre acoge a
la madre que ha dado a luz a una nueva vida. Esa madre que cada noche vela el
sueño de sus hijos, en tiempo presente, a la distancia con sus diferentes fases
o estados anímicos, o como ser etéreo cuando debe partir de este mundo terrenal.
Tiempo de Otoño que
llega al hemisferio sur, mientras la primavera empieza a mostrar los nuevos
brotes en el hemisferio norte.
Tiempo de Otoño con
cálidos colores anaranjados, rojos, marrones característicos de la vegetación
arbórea, con golondrinas que deambulan en busca de otros rincones más cálidos,
con las parras casi vacías por la cosecha de uva, con cometas que revolean en
el rincón norteño uruguayo tratando de ganar más altura hacia el cielo.
Tiempo de Otoño que
provoca más abrazos para calmar el frescor provocado por el Sol al tener menos
presencia horaria en el día, que puede llevarnos a estar más nostálgicos o
necesitados de alimentos un poco más cálidos o consistentes sin descuidar que
sean nutritivos, que nos lleva a enojarnos con la “lluvia” de hojas caducas o
distraernos en busca de la más espléndida representante de esta estación del
año.
Tiempo de Otoño…
tiempo de seguir andando… tiempo de seguir creciendo… tiempo de seguir viviendo…

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por tu aporte.